30 de noviembre de 2006

TERCERA PARTE: ISPAHAN

Capítulos: La ultima etapa, La sal, El cazador, La ciudad de Reb Jesse, El calaat.

Lugares: Golfo pérsico, El Bósforo, El mar negro, Rize, El Río Coruh, Karakose, El Castillo de Hamid, Urmiya, Ispahán, Escuela de Medicina de Ispahán, Cárcel de Ispahán, la Catedral de la Santa Sofía de Constantinopla.

Personajes principales: Rob Jeremías Cole, Reb Lonzano, el Sha de Persia.

Personajes secundarios: El Kervanbasbi judío turco; Loeb ben Kohen, Aryeh Askari, El griego Illias, Dedeh, Reb lonzano ben Ezra, Karin Harum, Ibn Sina, El vicerrector Davout Hosein y el Rector Rotun bin Nasr, El gran Santo imán Mirza-aboul Qan-drasseh, Kunuff.

Resumen: El Kervanbasbi judío turco, quería ser el guía de Rob J., de camino al Ispahán, pues además de habérselo recomendado Simón encontró que este corpulento hombre conocía el mejor camino por el desierto de Sal para llegar al destino y no bordeando las montañas con peligro de asaltantes. Sin embargo, acepto irse con Red Lonzano, Loeb ben Kohen, Aryeh Askari, partiendo del puerto del Bósforo por el mar negro en una pequeña chalana guiada por El griego Illias. En el viaje, tuvieron por un instante el susto de que enbarcaciones de piratas los atracaran y quitaran sus pertenencias, pero con dificultades siguieron los judíos orando a Dios, los demás entre ellos Rob., pensando en su destino y como comer, hacer sus necesidades corporales y bañarse.

El viaje en chalana continúo con muchas peripecias por el mareo contagioso de los tripulantes y la sensación de quererse bajar de la embarcación. Reb lonzano no lo permitió y contó que entre los habitantes de la orillla del mar, los turcomanos eran personas que mataban o esclavisaban a sus víctimas y por eso había que evitarlos. Siguieron y llegaron a la pequeña e inhóspita ciuidad de Rize. Allí compraron algunos animales y víveres y Reb, recordó que faltaba un mes para llegar a Ispahán. Poco después ni siquiera agua tenían y al pasar por el Río Coruh, Reb recordó a Rob, que allí solo había agua salada. Poco después llegaron a Karakose, donde vivían algunas familias judías entre ellos, Ali ul Hamid dueño de un castillo y varias propiedades, por eso la caravana no quizo quedarse mucho tiempo en el lugar y prosiguió el viaje por Ararat, Nazik donde los judíos eran afables y simpáticos y Urmiya, meseta amplia y barro blanco resquebrajado en la frontera con Persia.

Aryeh siempre hablaba mal de Lonzano y Loeb y así se lo dejaba saber a Rob. Sin embargo, tenían que seguir viajando juntos y por eso preguntaron al Rabbenu, cuál era la ruta más indicada para llegar al Ispahán. El les respondión que dos: una por territorio desertico y luego montañoso y otra por el territorio de los soldados seljucíes, hombres rudos y hasta locos que atacan a la gente. Rob y los judíos decidieron atravesar el desierto y sus adversidades, incluso en una noche de delirio Rob volvió a soñar con Mery Cullen y luego les pasó a sus acompañantes en pleno día. Luego una mañana escucharon truenos y vieron caer gotas de lluvia y las bestias y animales se reanimaron, pues comenzaron a ver a lo lejos el verde de las llanuras, árboles y demás vegetación que sobrevenía luego de un inmenso mar de arena que era el desierto. Entre los tupidos árboles comenzaron a ver jabalíes y tras de ellos como un fantasma perdido apareció un cazador con sus ayudantes, que Rob y los judíos creyeron que se trataba de un grupo de Seljucíes.

En la Aldea de Kupayeh, los tres judíos se separaron de Rob, pues ellos iban al sur por el estrecho de Ormuz; en cambio Rob ya solo estaba de un día de camino del Ispahán. Los tres pidieron que saludara a su primo Reb lonzano ben Ezra, estudiante de medicina cuando llegara a ese sitio. Rob luego de emprender el camino y recorrer con su mulas hasta una alta montaña, comenzó a descender y observar adminirado una gran ciudad blanca y rosa, con cúpulas brillantes y plateadas, con grandes muros y calles y callejuelas que confluian en grandes edificaciones. Ya más cerca pudo ver la magestuosidad de las Mezquitas, sinagogas y edificios, la gente que hablaba y hablaba y muchos de ellos con turbantes y por doquier animales conocidos y exóticos, todo dentro de un ambiente especial de magia y música: Era Ispahán una ciudad vieja, pero el Yehuddieyyeh parecía más viejo aún. El viejo Salman, lo recibió en la ciudad y le brindó agua, comida exquiscita y sitio donde pasar la noche. Le comentó que la ciudad fue fundada por Nabucodonosor e instaló a los judíos después de hacerlos prisioneros cuando conquistó judea y destruyó Jerusalén.

Al día siguiente de llegado a la ciudad, Rob hábido de conocimiento recorrió los lugares, escuelas donde los filosofos de la época impartían enseñanzas, así como los jurisconsultos enseñaban leyes, pero a él le interesaba lo que se refería a la Medicina y por se dirigió a un gran edificio preponderánte en Ispahán y apartir de ese momento pensó que ese sería “La Gran Teta”. Contiguo a este esta el edificio que decia: “Maristan” (“El lugar de los enfermos”). Ingresó a la edificación y vio a los pacientes separados según sus dolencias e incluso una sala aparte para cirugías.

Observó también como el maestro Karin Harum, llamó duramente la atención a un enfermero Rumi por un error de atención a pacientes. Seguidamente se dirigió a Rob, para preguntarle por su presencia en el lugar, Rob respondió un tanto temeroso que quería entrar en la escuela de medicina luego de hablar con Ibn Sina. Harum en forma impetuosa le responde: “El prícipe de los médicos”, primero debes hablar con el Vicerrector (Davout Hosein) y el Rector (Rotun bin Nasr). Luego de interrogarlo sobre diversos aspectos personales, del lugar de donde viene y demás puntualizaciones como quien lo presentaba a la escuela para negarle el estudio por no tener ancestros médicos y quien lo presente. Rob se negó a salir sin ver a Ibn Sina, y entonces, Dovout mando a sacarlos con cuatros soldados y llevarlo ante el juez (Mufti) por amenazas de violencia. El juez ordenó encerrarlo en la cárcel y allí lo vapulearon y golpearon a placer hasta dejarlo tendido en el piso de la prisión.


Rob permaneció en el Calaat, unos sepos en forma de tríangulo desde donde lo vigilaban los soldados y lo miraba toda la gente que pasaba por el lugar, esta especi de Cárcel de Ispahán, fue su martirió por varios días. Luego fue trasladado hasta la Residencia del Sha, donde se se esperaba que decidieran sobre su suerte, en el camino pudo ver la Catedral de la Santa Sofía de Constantinopla. Al llegar la Magna residencia, observó las costumbres de vestido y comportamiento de las clases altas de los persas y sus elegantísimas vestimentas y los funcionaros que los recibian en la especie de Castillo del Sha. En el salón de las columnas los hombres y el santo imán Mirza-aboul Qan-drasseh pedía justicia al “León de Persia”. Luego de resolver dos casos por circunstancias sutiles para Rob J., pero importantes para el pueblo persia, paso el caso de Rob al Sha con turbante blanco y una fina corona de oro y una larga túnica. Interrogó al “inghiliz” Rob, sobre el motivo de la llegada a Persia. Rob comento que su interés era buscar la verdad, estudiar medicina con el Maestro Ibn Sina.

El Sha ordenó que le dieran un Calaat a Rob. El capitán Kunuff tuvo que cumplir la orden pero le explico a Rob que el Calaat hoy significaba una especie de “prenda real” consistente en el mantenimiento, un conjunto de ropa, una casa y un caballo, pero según el personaje esto era cambiado por algo menos, como era su caso y por eso todo era viejo o poco servible y el caballo cansado y sin agua y comida. Kunuff, leyó un edicto de Ala, rey del mundo, pero nada dijo sobre la escuela de medicina solicitada por Rob. Dovout Hosein, llegó con higos y albaricoques para Rob y con un mensaje del honorable Abu ali at-husein ibn Abdullah ibn Sina. Más aún le entregó una invitación para matricularse en la Madraza y estudiar medicina en el Maristan, donde podía aspirar a convertise en médico.

1 comentario:

Verónica dijo...

Este resumen de la tercera parte de la novela "El médico" de Noah Gordon, tiene muchísimos errores, no sólo de ortografía, sino además conceptuales y geográficos. El calaat no es la cárcel donde encierran a Rob, sino la recompensa que recibe del sha. No lo llevan ante la presencia de Ala, sino que va él a pedirle justicia y tiene la suerte de que el sha se la concede (previamente éste le había salvado la vida ante el ataque de una fiera). Imposible que en Ispahán viera a la mezquita (ya iglesia católica en el siglo XI) de Santa Sofía; la había visto en Constantinopla, que es donde se encuentra.